Algunos odian a la banda por reflejar en portadas lo opuesto a lo que tocan, pero nadie los pasa por alto.
Con Ghost y sus portadas que asemejan a una banda de Metal poderoso, han logrado que los metaleros distraídos se han sentido engañados al desenvolver el empaque y ver (o escuchar) lo que contiene.
Y no es para menos, cuando la gente no sabe qué escuchar y se topa con un disco de Ghost, sin duda se detienen para darle play pensando en que una especie de Danzing, Voivod, o incluso The Black Dahlia Murder, y es como tomar un vaso que parece que tiene Coca Cola pero es agua de zapote… una gran decepción.
Pero fuera de eso, la banda ha creado música de culto y sus discos son siempre bien recibidos por la crítica, y obviamente, por sus fans.
Tres años han pasado después del Impera, que fue un viaje musi-cal bastante interesante y que los llevó a tocar frente a miles de fans alrededor del mundo. ¿Qué hay de nuevo ahora?, ¿se atrevieron a sacudir la cuna del Metal?
Skeletá es un disco pomposo, y hasta cierto punto, descarado, con rolas comerciales que de seguro escucharás sin problemas en estaciones de radio normales entre canciones de Pop-Rock.
Se nota que la banda estuvo escuchando Van Halen o Journey mientras preparaba este disco, pues hay muchas reminiscencias a su música y en general podría ser su disco más elocuente hasta la fecha.
Pero que al ponerle atención nos damos cuenta que es un disco que se centra en las formas más crudas de la emoción humana y ofrece algunos de los momentos más intrigantes que les hemos escuchado.
Pero se necesita escucharlo varias veces para encontrar el alma del disco, y ser devorado por canciones como “Missilia Amori” o “Lachryma”.
“Pacefield” es el inicio de un disco de Ghost más pomposo, intrincado y voluntariamente exagerado, que a su vez, imita la simplicidad del Rock mainstream de los 80 con una precisión inexpresiva, sin dejar de ser ligeramente desquiciado.
“Satanized” es uno de los himnos más insidiosos de la banda, que eleva el horror y la intención malévola, a la vez que ofrece una euforia Pop-Rock que nos recuerda a Europe.
El solo de guitarra (cortesía de Fredrik Akesson, de Opeth) vale toda la canción, y escuchamos a un Tobias en su mejor versión.
Tal vez no presuma de los mismos ganchos instantáneos de algunos álbumes anteriores, pero la oferta ofrece algo más sustancial a través de una rica exploración de géneros y un nuevo nivel de profundidad emocional que sus fans amarán.

Se califica del 1 al 5
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Duración
45 min
Género
Rock Goticón
Disquera
Loma Vista Recordings
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