Foto: Mathias Bothor
¿Qué tanto se puede repetir una banda o qué tanto puede hacerse homenajes en un disco?
Helloween cumple la gloriosa edad de 40 años dándonos discos y conciertos memorables. Pero también en ese lapso, nos han dado incertidumbre. ¿Cómo es el disco que celebra 4 décadas de Power Metal?
Si te ha pasado que al escuchar el nuevo disco de tu banda favorita, de pronto te encuentras con sonidos, letras, ambientes, espacios sonoros que en algún momento ya les habías escuchado, incluso con referencias claras de su disco anterior (o sus proyectos alternos).
Entonces eso te va a suceder en este Giants & Monsters, la décimo octava placa de estudio de los powermetaleros ¿Es el caso de este disco? Eso, Andi Deris lo contestó en la entrevista de esta edición.
Pero, a decir verdad, eso pasa en todas las bandas, hay fórmulas y ganchos que usan hasta el cansancio y hay sellos musicales que las hacen inigualables… su alma, en pocas palabras.
Mientras lo discutimos, escuchemos qué nos tiene esta nueva y épica de estudio de la banda alemana.
El disco abre con “Giants on the Run”, un prometedor comienzo en el que canta principalmente Deris y que se acompaña de Hansen en las voces. Lo que destaca son sonidos de instrumentos ancestrales japoneses como el koto y el shamisen, lo que demuestra la influencia que tiene Deris con la cultura japonesa. Pero lo que más sorprende son unos coros guturales de Hansen, no es que no deba hacerlos o que no tenga la voz para hacerlos, más bien es porque nunca había escuchado guturales en ninguna canción de Helloween. Había escuchado voces de alien, de seres supremos celestiales e infernales, pero jamás unos guturales. El coro es pegajoso, muy parecido al “…Listen to your heart…” de “Fear of the Fallen” del disco pasado, y unos solos de guitarra finos y capaces de subirte y bajarte sin piedad. En general es un agasajo escuchar una canción con Andi y Kai al mando, porque suele ser más cruda y directa. Buen inicio.
“Savior of the World” le sigue con ritmo galopante, una rola cantada por Kiske que nos recuerda más a su época en Unisonic, una especie de oleaje furioso pero suavizado por su voz, que hay que decirlo, se escucha mejor que nunca, sube un escalón con respecto a lo que le escuchamos en el disco pasado. Y en la que la alegría y optimismo de la banda te dice que puedes ser el salvador de este mundo, todo ese miedo que lo impide está en tu cabeza, que abras los candados de tu mente.
Un poco de descanso llega con “A Little is A Little to Much”, una midtempo con Deris y Kiske al mando. De nuevo aparecen los toques japoneses salpicando entre la rola. Es muy armónica y digerible, seguramente estará en su setlist de la gira.
“We Can Be Gods”, una aplastante rola de Kai Hansen, tiene un inicio que nos recuerda mucho a esa época del Walls of Jericho, entre la velocidad, el sonido y las voces de Hansen. Ésta la cantan los tres en una armonía deliciosa entre lo suave, lo áspero y lo poderoso de la voz de los tres al unísono. Los solos de guitarra, bueno, son el sello de la casa, ya sea en duetos o uno por uno, son de las cosas que ha logrado poner a Helloween muy arriba del género. Se quedó cerca de ser la canción insignia del disco, por esa grandilocuencia y pomposidad que le imprimen.
Y por fin, lo que habíamos estado esperando de la banda: una balada. A algunos fans de Helloween les gustan las rolas largas y con mil cambios de ritmo, a otros les gustan más las rolas rápidas y directas, a otros (lo pocos) les gustan las melódicas de la época del Pink Bubbles Go Ape y del Chameleon, pero sin duda, a todos les gustan las baladas de la banda. ¿Qué tan buena es “Into the Sun”, tomando en cuenta su reciente ausencia?: entra directamente a tus venas sin escalas. Casi de los tamaños de “In the Middle of a Heartbeat” y “Forever and One”, las dos voces danzan de una forma casi poética. Hemos escuchado a Deris cantar las baladas de Kiske por años, los hemos visto cantarlas juntos, pero tener una nueva melodía hecha específicamente para las dos voces, es una belleza brillante. Al solo de guitarra como que le faltó más punch, pero en general, los pianos, las orquestaciones, las voces, la letra, la hacen una de las mejores baladas de Helloween. Lo único extraño es que el final es extremadamente parecido, fonéticamente hablando, a una parte de “Skyfall” y siento que eso fue lo que no le dio un alcance tan fuerte como las baladas mencionadas.
Después llega el primer sencillo que lanzaron, “This is Tokyo”, una rola que abre el amor de Deris por Japón y su cultura, se llamó así y no “This is Japan” porque Deris comentó que no se escuchaba bien. “Siempre quise escribir esta canción. Japón tiene un papel muy especial en mi vida porque ahí tuve mis primeros grandes éxitos con Pink Cream 69, y siempre me han tratado increíblemente bien. Quería hacerle un tributo a Japón y finalmente encontré la idea correcta para la letra. Como ‘Tokyo’ suena mejor en un coro que ‘Japan’, la ciudad representa a todo un país que es muy importante para mí”.
Y después de un sencillo muy comercial y que seguramente tocarán hasta el cansancio (o tal vez vean los celos de los fans y decidan no tocarla en otros lados), llega lo que uno podría pensar que es la canción insignia del disco. “Universe (Gravity of Hearts)”, una de esas rolas de poco más de ocho minutos cantada por Kiske en su mayoría, que sube y baja con cambios de ritmo y armonías que nos recuerda a pasajes de “The King of a 1,000 Years”.
Pero después de tantas emociones, la canción insignia aún falta por llegar (pero a título personal, me quedo con ésta). Otra vez los solos de guitarra de Weikath, Hansen y Sascha, son majestuosos acompañados por el incansable Loblë. Lo malo es que por momentos te sonarán los riffs muuuy parecidos al B-Side del disco pasado que compuso Sascha: “Golden Times”, que a mi gusto, debió de estar en el álbum pasado en vez de “Mass Pollution”.
Y para volver a descansar, llega “Hand of God”, canción cantada por Deris con un sabor al Chameleon, que por momentos nos recuerda esa épica “Revolution Now”, tal vez sea la rola que más destaca por el sonido, esa ambientación hippie y el groove lentón con sabrosa cadencia, la hacen, después de escucharla muchas veces, una de esas rolas de Rock “incomprendidas” que muchos detestan pero terminan bofeteándote con el paso de los años de lo buena que es.
“Under the Moonlight”, es la que considero la peor canción del Giants & Monsters, muy al estilo “Perfect Gentleman”, ya saben, melosas, pegajosas y muy cantables en conciertos. Hay a quienes les gustan, a mí no.
Y llegamos al final de este recorrido por el universo de Helloween, en donde hemos encontrado sonidos de todas las épocas.
El disco cierra con “Majestic”, la canción insignia de la banda, que dura poquito menos de “Universe”, y que los primeros minutos parecen una canción normal de Hansen que cuenta aquel encuentro con seres de otras galaxias, en un midtempo que nos recuerda de nuevo aquellos últimos dos discos de la era Kiske, pero que explota desde el primer solo de guitarra y vuela por todo tu universo dándote ráfagas de riffs y dobles bombos emocionalmente brillantes, con las bendiciones vocales de Kiske, Deris y Hansen… “Here we are… majestic, the masters… we are… majestic”, sí, somos los “putos amos”, como diría Pep Guardiola, y tenemos que entender eso, que somos importantes en el universo. Aunque el negrito en el arroz vuelve a aparecer de nuevo con un solo de guitarra de ambos que suena muy similar al de “Halloween” allá por el minuto 9:30, y el final de la rola… ¿otra vez Gamma Ray, otra vez “Skyfall”?
Así es que sí, el disco suena en muchos lapsos a cosas que ya has oído de la banda, ¿se auto-plagian?, no lo creo, mi idea es que está tan enraizado el sonido de Helloween que son sonidos que les salen sin ni siquiera darse cuenta.


Fecha de lanzamiento
Ago 29, 2025
Duración
53 min
Género
Power Metal
Disquera
Reigning Phoenix Music
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