La banda regresa a los escenarios después de una notable ausencia.
Después de una notable ausencia de los escenarios, Deny, banda argentina de Hardcore, ha decidido enfundarse de nuevo sus instrumentos para volver a explotar frente a un público ávido de poder y energía implacable.

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Previo a su visita a México, platicamos con Nazareno Gómez Antolini, quien reconoció que volver a ensayar para dar conciertos, no fue sencillo, pues desde el primer ensayo se sintieron raros pues llevaban ya un rato sin tocar sus canciones.
“Nos costó trabajo volver a tocar las canciones, pues estábamos un poco oxidados”, comenta “Naza”, pero dice que mientras siguieron ensayando metódicamente 5 horas al día, la banda se comenzó a conectar y la química entre ellos se incendió para ponerse a tono con su repertorio.
Y es que los integrantes se conocen desde que tenían 17 años, y han pasado la misma cantidad de tiempo juntos, en ensayos, conciertos… “sigue la magia intacta”, dice.
Después de todos estos años de descanso y regresar al ensayo, ¿qué diferencia encuentran ahora en los ensayos?
N: La tecnología ha cambiado en 10 años con la música, entonces, la banda tiene armado un ensayo que es como muy pro. Nosotros veníamos de los ensayos muy de sala, como de sala que es solamente hay un parlante y la banda sonando y solo se escucha la batería.
Entonces, la banda fue profesionalizándose a lo largo de los años, pero esta vuelta nos agarra como mucho más adultos a nosotros en un montón de aspectos, compositivamente, artísticamente, técnicamente, en las voces.
Creo que lo que más ha cambiado es eso, la parte técnica, tanto en lo electrónico, digamos, en los dispositivos, como en nosotros, técnicamente.
Porque si bien los chicos no estuvieron tocando tanto, yo también estuve tocando desde 2022 hasta ahora con mi otro proyecto.
Entonces, de alguna forma, eso también a mí me sirvió mucho para no estar tan en frío, porque los gritos son re difíciles de volver a recuperar.
Y todo este tiempo, ¿cómo cuidaste tu voz y también cómo fue esa transición de ahora retomar los gritos y todo lo que haces en el escenario con Deny?
N: Siéndote sincero, para mí es más fácil cantar en Deny que en mi otra banda, porque en mi otra banda canto y grito y hago otras cosas.
Entonces, estuvo bueno el desafío de mi otra banda, pero en Deny me puedo concentrar mucho más en ser showman.
Al ser tres voces con tanto carácter, hablo por mí en este sentido, hace que me agarren un gran momento de la voz.
Y no lo digo, no quiero sonar arrogante, simplemente el ejercicio de tocar todos los fines de semana, de tocar una hora y media todos los fines de semana o ensayar en la semana, cantar distintos estilos, hace que el regreso a Deny sea muy enfocado.
¿Te gusta más lo que logras vocalmente ahora?
N: La respuesta corta es que me gusta muchísimo más. Creo que uno, cuando es adolescente o joven adulto, tiene algo de vergüenza de sus técnicas, tiene síndrome del impostor.
Entonces, uno siempre piensa que no es tan bueno o que lo que se hace, no es suficiente.
Pero los años te dan experiencia, incluso en te ayuda a saber cómo manejas la voz, en los límites de tu propia voz.
Pero también vas descubriendo distintas dimensiones de tu voz, cantando melódico. En Deny he cantado melódico y fue un gran descubrimiento para mí, porque yo no cantaba voces limpias.
Y fue gracias a que este proyecto me impulsó a cantar canciones como “Aire” o “En las Noches”, que yo empecé a experimentar con la voz melódica.
Este switch on, switch off entre las voces y los gritos, a mí me permitió, en lo personal, crecer mucho musicalmente.
Y después, creo que una versión adulta de uno, es una versión más reconciliada con uno mismo y sus talentos y con sus limitaciones.
Es saber qué cosas son mi fuerte y cuáles no. Al final, la gente lo disfruta un montón. Y creo que eso hace que también valores mucho más lo que tenés para dar y que también con los años mi voz se volvió mía.
Grito desde hace tantos años, desde 2007-8 con Deny, que mi voz ya es mía, es como mi propia firma. Entonces, valoro mucho mirando hacia atrás, lo que antes no valoraba en ese sentido.
Imagínate que puedes viajar en el tiempo y llegas al ensayo de Deny de hace 15 años, ¿qué consejos les darías como banda?
N: Yo no tocaba ningún instrumento, no gritaba, no nada. O sea, cantaba un poco, gritaba un poco, pero en mi casa, que es raro, o sea, era en una época que no era tan normal tener un micrófono y gritar.
Lo que le diría esa versión mía es que no dude tanto de sí mismo, que tiene algo valioso para darle al mundo, que su entrega en vivo va a ser valiosa para la gente, porque desde la entrega que tenemos con Deny, tanto los tres, las tres voces, a y algo muy humano con lo que la gente va a conectar.
¿Hay alguna anécdota que se derive sobre cuando ensayabas en tu casa, así como que los vecinos se quejaran de los gritos?
N: Sí, me pasó con el 9/11, mi otra banda. Fuimos a grabar a casa de mi hermano, y había una vecina que me conocía desde que era muy chico, había ido con su hija al kínder.
Y llegó súper enojada: “Loco, hace cuatro horas estás gritando, es intolerable para nosotros, nos estás aniquilando”. Y yo le digo: “Bueno, Claudia, perdón, pero son las tres de la tarde, no es que estoy gritando a las tres de la mañana, no es mi intención molestarte”.
O sea, si fuese cumbia, creo que no le molestaría, pero creo que lo que la mata eran los gritos. Le digo: “Voy a tratar de no hacer mucho ruido, pero no me queda otra, tengo que mandar esto”.
En general, por este tema, evito grabar en mi casa o ensayar o practicar en mi casa. Voy estudio, sí o sí, porque la verdad es que la gente se lleva una sorpresa con los gritos.
Y hace poco me pasó que fui a grabar un FT con una banda argentina, con Génova. Hay distintas técnicas para cantar. Y lo que pasó es que mi voz es muy ruidosa, o sea, yo no hago una técnica que está muy comprimida y se escucha de chiquito el grito.
Grito, mis gritos son ruidosos. Y me acuerdo que cuando grabé, los tipos me miraron, ellos vienen de otro estilo de Metal, me dijeron: “O sea, vos estás gritando en serio, o sea, vos estás gritoneando en serio”. Y yo le digo: “Sí, yo le digo el Homero enojado a lo que hago”.
¿En qué momento la banda decidió retomar?, ¿fue por nostalgia, o fue algo como más racional y más planeado?
N: Deny no se maneja por la parte racional del cerebro. No usa el neocórtex, creo que es. Siento que la banda se maneja mucho por lo que siente en el momento.
Luigi, nuestro segundo guitarra, es la persona que ha cumplido el rol más importante en reunir a la banda, un día me citó y me dijo: “Escribí estas, armé estas canciones y me gustaría que te sumen”.
Yo digo: “Amigo, no, estoy con otra banda, además, Jay vive en Australia”. Estábamos medio desconectados todos.
Y meses después me vuelve a escribir para decirme que Jay visitaría a sus padres y que le gustaría que grabemos una canción o dos, no mucho, para darle a los fans algo.
Ya habíamos hablado varias veces a lo largo de años sobre hacer música nueva, pero esta vez sentí que era el momento.
Y creo que a todos nos pasó lo mismo, porque todos venían no aceptando, hasta que en un momento todo se ajustó para decir que sí.
Nos juntamos y empezamos a componer, escribir y así surgió el disco, como que no era algo muy planificado, sinceramente.
Y todo fue escalando, no fue una replanificación, fue: “Vamos a hacer una canción, vamos a hacer un show reunión, me parece que la banda va a volver, como que se fue dando todo”.
Y eso se escucha en Documento 4, es un disco muy natural y por algo los fans lo han recibido también así, como algo que tenía que pasar.
Dinos 3 bandas que nos puedas recomendar, bandas o artistas o proyectos, que creas que la gente tiene que escuchar.
N: Hablo por mí, porque calculo que los chicos tendrán otras recomendaciones. Creo que una banda que recomiendo mucho de Argentina y que fue para mí como frontman trascendental es Fun People, que es una banda de los 90’s, que tiene Hardcore, Punk, tiene gritos, tiene melodías, canta en inglés, canta en español.
Y en una era en el que el Hardcore era completamente do it yourself, era como super-auto-efectivo en los 90’s, Necro, el cantante, ya había viajado a Japón a tocar.
O sea, era una banda muy ecléctica, muy particular, con muchos matices. Ya hablaban de temáticas como vegetarianismo, hablaban de interrupción voluntaria del embarazo, hablaban de enfermedades de transmisión sexual.
Hay otra banda que no sé si conozcas, pero que recomiendo mucho, que ahora que están en auge las bandas de New Metal y si les gusta A.N.I.M.A.L., tienen que escuchar a Puya, que es una gran banda latina, de acá, de Argentina.
Recomendaría también a Post20, que es una banda de otro estado de Argentina, que canta una gran amiga: Mini.
Después, por supuesto, me gustan mucho Ladrones, pero siento que son poco conocidos en México. Los trajimos a tocar acá, los conocí a los chicos, son unos divinos.
También recomendaría a Cursi no muere, una banda argentina más Hardcore, más Emo, más Alternativo.
