El tercer disco de la banda inglesa ha llagado, no tan poderoso como el anterior, pero lleno de luz incandescente.
En el 2023, Urne nos había masacrado con A Feast on Sorrow, un disco oscuro y que se había concebido en un momento doloroso para la banda.
Pero hoy es otra maldita historia. Los ingleses se han despojado de todo ese dolor para darnos un disco más brillante sin dejar de golpearnos como ganadero en mitin.
Más allá de los géneros que escupen en este Setting Fire To The Sky, que van entre Sludge, Stoner, Metalcore, queda claro que en el Metal, un género rancio y podrido, aún hay bandas que se escuchan «modernas».
Desde el primer golpe, “Be Not Dismayed” estos bastardos dejan claro que este álbum no viene a pedir permiso para quemarte las entrañas.
Arranca con una calma engañosa, casi ceremonial, antes de transformarse en un apasionado golpeteo que combina músculo, groove y grandilocuencia que nos recuerda por qué el Metal nació para ser grandioso.
La voz de Joe Nally suena más segura, más dominante, menos dependiente de clichés emocionales y más enfocada en transmitir peso real, el juego entre luz y sombra que logra alcanzar nos hace ver a un vocalista complejo pero bien armado para la guerra.
Urne domina un arte que muchas bandas modernas han olvidado: hacer canciones pesadas que laten y nos hagan suspirar.
“Weeping to the World” y “The Spirit, Alive” se mueven entre agresión controlada y melodía expansiva, con riffs que golpean duro pero dejan espacio para que las guitarras construyan atmósferas densas, casi rituales. El groove es constante, infeccioso, y funciona como columna vertebral de todo el álbum.
El tema homónimo y “The Ancient Horizon” muestran a estos bastardos operando en modo bestia: estructuras amplias, cambios dinámicos bien calculados y una sensación de viaje que nunca se siente forzada.
La banda ahora explora tintes progresivos pero llenos de calor, no de esos técnicamente fríos que vomitan las banditas fifís como Dream Theater.
Cuando aparece Troy Sanders en “Harken the Waves”, el choque de voces añade gravedad y carácter, reforzando la idea de que Urne no compite con nadie, aunque los comparen mucho con Mastodon.
El cierre con “Breathe” es una jugada maestra, pues tras casi una hora de riffs colosales y tensión acumulada, la banda baja las armas y deja que la emoción hable.
El cello de Jo Quail no suaviza el impacto, lo profundiza, es un final introspectivo, honesto, que demuestra que la brutalidad también puede ser vulnerable.
En general, no es un disco tan devastador como el anterior. Técnicamente es una pasada de lanza, es una masterclass para todo músico pedorro de Metal, pero falta un poco más de lava corriendo entre las notas.


Fecha de lanzamiento
Ene 30, 2026
Duración
49 min
Género
Sludge
Disquera
Spinefarm Music Group
Escucha el Setting Fire To The Sky de Urne en Spotify
Escucha el Setting Fire To The Sky de Urne en Deezer
Si te latió, escucha a:

